jueves, agosto 30, 2007
Mi nombre es Tony Soprano
La codicia de su mujer, Carmela, que sale a la caza de todo lo comprable con sus tarjetas de crédito, tiene que ser cubierta con la solvencia de sus negocios que tienen que ver con la construcción, la basura y un puticlub (el selectivo Bada Bing), aparte de lo que pueda salir ocasionalmente. Carmela sufre, pero lo acalla todo pidiendo dinero.
El peso de heredar el negocio familiar que llevaban su tío Junior y su padre, le hace merecer a Tony el tormento de la madre más perversa que se ha visto en televisión. Al final de la primera temporada, entre el tío Junior y ella, mueven los hilos e intentan asesinarlo. No conciliar el perdón para su madre significa el peor de los dolores para Tony Soprano. Su familia nunca tuvo cariño. El tampoco sabe entregarlo. Aún así, tiene un sinnúmero de amantes en todas las temporadas de la serie, algunas más ocasionales que otras. Pero no son más que distracción pasajera: una de ella sufre un accidente doméstico y se quema gran parte del cuerpo mientras están en un motel. Tony irá a la clínica y le dejará dinero en la cama para no volver a verla jamás.
Las sesiones con la psiquiatra Jennifer Melfi progresan a comienzos de la segunda temporada. Tony se empota con ella. Es la única mujer que lo desafía intelectualmente, que lo calma, que le explica cosas, la única mujer que lo entiende o intenta entenderlo. Tony quiere llegar más allá. Ella no cruza la línea pero fantasea. A comienzos de la tercera temporada la doctora Melfi es violada en un estacionamiento y se debate entre pedirle a Tony que pueda vengarla y mantener su relación con el mafioso en estrictos términos profesionales. No lo hace. Al final de la última teporada, convencida de que los sociópatas se vuelven peor con terapias, le pide drásticamente a Tony que no vuelva más.
Tony tiene un sobrino, pariente directo de su mujer. Christopher Moltisanti es irrestrictamente fiel a sus órdenes, no tiene escrúpulos, cumple órdenes y no desafía pero está permanentemente de un hilo por su adicción a la cocaína y al alcohol. En el fondo quiere ser director y escritor para cine. Tiene una novia: Adriana. La ama, pero su relación con ella transita entre lo perverso y lo amoroso. Ella, acosada por el FBI, protege el nombre de su novio y el de Tony Soprano, hasta que le confiesa a Christopher que están tras ella. La fidelidad de Christopher es de tal magnitud que entrega a su mujer al clan de Tony y Silvio, otro de los cabecillas, la asesina en un bosque. Tiempo después logra dirigir su primera película financiado por un tipo que hace porno. Cleaver, mezcla de zombies y gangsters inspira su personaje principal en Tony Soprano. Tony no se lo perdonará. Cuando ambos sufren un accidente automovilístico, ahoga a su sobrino, a quien en un minuto pensó como su heredero, y lo mata.
Tony tiene dos hijos: Meadow, la mayor, y Anthony Junior, A.J. Ella se pasa la vida apartándose del modelo de mujer inexistente que ha vivido su padre y se proyecta profesionalmente. En un momento estudiará medicina pero luego de romper con su novio dentista, opta por la abogacía. "Quiero estar allí. He visto cómo te han acosado estos años", le dice a su padre inocentemente en la última temporada.
A.J. es un perdedor. Mal alumno, desorientado e influenciable, está todo el tiempo arrancando del rigor de sus padres, los cuales aplican los métodos más idiotas e inútiles. Tendrá una novia portorriqueña mayor que él, con un hijo. Se enamora. La chica lo despacha después de un tiempo. A.J. se deprime. Intenta matarse. Termina como su padre, atendido por una psiquiatra.
Silvio es el soldado más hábil de Tony. Estiloso, callado, mesurado. Realiza una imitación perfecta de Michael Corleone. Cuando debe ser violento no se mide. Su mujer y su familia transcurren toda la serie en segundo plano. En el penúltimo capítulo de la serie es gravemente herido por la gente de Phil Leotardo.
Phil Leotardo es el heredero de Johnny Sack, mafioso que muere de cáncer en la cana. Violento y con sed de venganza, el imperio de Phil crece desmedidamente, al mismo tiempo que el mundo de Tony se llena de deudas. Un día decide matar a Tony y a todo su clan. Alcanza a eliminar Bobby "Bacala", el marido de la hermana de Tony. Soprano recibe un par de datos de la gente del FBI. En el giro argumental más impresionante de todos, cuando Soprano está listo para ser eliminado, uno de sus más pelientos asistentes asesina a Leotardo en una gasolinera. La escena gloriosa del descabezamiento de la banda rival se hace explícito: en el suelo ya baleado, el cráneo de Phil Leotardo es aplastado por la rueda de su propia 4x4.
Paulie es viejo, de la época de gloria de la banda del papá de Tony Soprano. Es en esencia un imbécil. Soltero, cabrón, violento y sentimental, Paulie es descarriado, un ser que vive para cuidar a su madre y que se siente muchas veces desplazado por los demás soldados. Pero ahí está, hasta el último minuto: sobreviviente y obediente.
Luego de todas las temporadas, y luego de haber eliminado a su peor enemigo Tony Soprano se junta con su familia en un café. Están su esposa Carmela y su hijo A.J. Su hija Meadow viene retrasada e incluso le toma trabajo estacionar. De pronto, un par de planos de un tipo que sale desde el mesón del bar sugieren la misma escena de Michael Corleone antes de ir al baño a buscar el revólver en El Padrino. En la caja de música Tony elige el tema de Journey Don't stop believin'.
Meadow baja del auto y entra al café. Tony levanta la mirada. La pantalla se va a negro y en absoluto silencio.
Los Sopranos llega a su fin.
miércoles, agosto 08, 2007
Matador
Salas desborda por la izquierda y se saca un defensa en su primer contacto con la pelota. Envía el centro a media altura. Nadie lo conecta. Un minuto después, se mete frontal al área grande y lo derriban. No se cobra nada. El penal era evidente. Salas se revuelca en el piso. Fabián Guevara, que usaba la 5 en ese entonces, se acerca y lo putea.
Semanas o meses después, Salas aparece en todos los resúmenes del fútbol, que en ese entonces pasaban por todos los canales abiertos. El 11 de la "U" es la revelación de la temporada, en un momento en que el equipo azul despertaba luego de 25 años de frustraciones.
El nivel del fútbol entonces, con Católica teniendo a Gorosito, Acosta, Rozental y otros, con el Cobreloa que era terror en el norte, y con los indios siempre meando asados, traspasaba el interés del fanático común. Marcelo Salas y Sebastián Rozental acuden a una convención de periodismo deportivo a mi escuela en esos días. Al final yo le regalé a Salas un ejemplar de nuestro pasquín clandestino, el Candor Mefítico, el que incluía en esa edición un artículo sobre la selección sub-17 y sobre ser lascivos con chicas sub-17. El artículo se titulaba "Tetita de Estoperol".
En el momento de entregárselo le digo a Salas: "Marcelo, esto te dará suerte el domingo".
El inolvidable clásico universitario de ese fin de semana se coronó con un golazo de Salas: luego de recibir una pelota mal cabeceada en el centro del área grande, amortiguó el balón con el pecho y le cambió el palo a Toledo. La "U" vencía a Católica por 1 a 0 y se limpiaba el camino cuando los campeonatos duraban el año entero.
El resto, como se dice, es historia.
Después, a Salas se le ve sólo por la tele. En Argentina, el primer campeonato con RiverPlate fue ampliamente cubierto. Salas figura. Estamos en el cumpleaños de una amiga y nos vimos forzados a prender una tele. Todos deslumbrados con Marcelo que se echa al bolsillo al país más futbolizado del continente. Un colocolino que yo no conocía, a mis espaldas, dice: "Y qué tiene... si ya no es de la 'U'..." Me doy vuelta, lo enfrento y le digo: "Marcelo es azul hasta los cocos... además los indios fueron tan huevones que lo dejaron ir cuando se fue a probar de pendejo. De no haber sido así estarías llorando de emoción... pero no lo entiendes... no lo puedes entender"
Luego la dupleta en Wembley. Luego la Lazio. El Mundial. La Juve. La vida llena de copas.
Y luego la cuesta abajo.
Su salida de la selección por descarte. Su retiro. Sus lesiones. Habladurías. Su separación. Sus hijas.
Y su vuelta a la "U", sin escándalos, pero lejos de su nivel más notable. Los futbolistas de otros equipos lo saben. Y lo buscan. Lo golpean mucho. Lo lesionan. Matador se levanta. Se recupera. Es silencioso, no habla, carece de simpatía, no deslumbra en declaraciones. No golpea árbitros cuando le cobran mal. No se queja. No va a los estelares. No habla de algo que no sea el fútbol.
Poco a poco se va reconstruyendo. Inalterable en su autoridad como histórico, Marcelo, este frío 2007, comienza a sonreír en la cancha. En uno de estos partidos agarra una volea de primera y falla el que podía ser el gol del año. Faltaba un cacho. Pero en la goleada frente a U de Conce se manda un lujo, y se empina como el líder que siempre ha sido, ahora acompañado de una generación joven hambrienta de oportunidades.
Por entonces también circula una encuesta que afirma que los colocolinos han aumentado en proporción de un 46 a un 55 por ciento de la población. Sigo pensando que la hinchada de "U" es la mejor.
Bielsa lo va a ver y lo nomina. A mí me vuelven las ganas de ir al estadio a decirle simplemente "Gracias Marcelo".
Sé que probablemente no jugará en Sudáfrica. Vienen otros. Pero él estará en el proceso. Porque todas estas batallas que vienen necesitan un héroe.
miércoles, julio 11, 2007
Ir al cine a la función de las 15:30 un día de semana
Aún así, el tiempo se pasó muy rápido enfrente mío. No fue como la otra vez en que mi cesantía fue como casi planificada. Esta vez, estoy despojado de mi fuente de trabajo, mala o buena, y no tengo pies en tierra, nada visto, ni ganas, ni ocurrencias, ni grandes ideas sobre qué haré para alimentar a mi familia. Ha pasado casi un mes desde que salí de Vía X y aún no firmo finiquito y me eluden en ese trámite. Claro, ideológicamente estoy aliviado de no ser cómplice de otras cosas. Pero pega es pega. Te da de comer, te da identidad. Me dan vuelta las palabras de San Pablo: "el que no quiera trabajar, que no coma".
Una ironía no menor es quedar cesante en el momento en que la cesantía de este país están en su nivel más bajo desde 1998. Es casi como un privilegio.
Entonces, ¿me amargo o no me amargo?
Fíjense que no hay tiempo. Después de que les conté la historia del maestro que me cagó, justo coincidió con mi despido el contratar a un nuevo grupo de personas que están ahí sacando la pega. Y no cantaré victoria hasta ver que todo se complete. Corro en busca de materiales, me vuelvo experto en técnicas de albañilería, y poco a poco meto más plata aún, la que queda, para arreglar la casa de puta que el otro me dejó. Para muestra un botón: si este concha grande de su madre hubiese terminado a su manera la instalación eléctrica, alguno de nosotros se habría muerto al abrir la puerta del frigider para ir a buscar el paté.
Sí, es cierto. A pesar de mis resguardos, me estoy endeudando para terminar la casa. Pero créanme, mejor cesante en casa propia.
Es más, el factor tiempo resulta ser como la trampa del cuentagotas en la frente de los prisioneros para volverlos locos. Cuando hay cosas que te marcan el paso de las horas, sientes una pequeña angustia dentro. La radio Beethoven, por ejemplo, tiene programas que aluden al momento del día como "Divertimento Matutino", "Concierto de Mediodía", "Concierto de la Tarde"... al escucharlo sucesivamente sientes cómo la radio te lo va recordando. Es la única variable que, en rigor, no puedes modificar: el tiempo.
Pero bueno, sabiamente hoy ejercí desintoxicación y fui al cine a una función de las 15:30. Vi "El Perfume", y me gustó mucho.
Así, estas semanas de cesantía sin finiquito firmado tienen un tic tac en todas partes, pero sobre todo en las radios. ¿Me noto más nervioso? Por supuesto que sí. Si te despiden 2 veces en menos de un año es como para pensar más de alguna cosa con respecto de ti mismo. Pero no voy de quejas, porque eso hunde el espíritu. Estoy acá simplemente para dar gracias especiales a todos los que escribieron, y en especial a los siguientes:
pequeñin dijo...
Pato: Alejate de Copano, te trae mala suerte!!!! Jejeje.
No lo creo. Cuando alguien es bueno se sobrepone a las rachas. Espero que yo esté a la altura de las circunstancias... es decir, un poquito más alto que la mala racha.
VerónicaBas dijo... Creo que eres un incomprendido Pato, en este tiempo en que todo debio estar listo para ayer y la gente trabaja en un estado de somnolencia y retraso, hay miedo a innovar, a ser diferente y de darse el tiempo para serlo.
Gracias Vero, pero yo creo que caí en un lugar donde no calcé bien no más...
PATO 71 dijo... ¿No crees tu que quizás te has preocupado de darle pega a un grupo de gente, antes de velar por tus propios intereses?
No. Mi trabajo era precisamente armar equipos de trabajo. Y haciendo eso me cuidaba el culo. Pero hubo otras cosas creativas que me encargaron que no hice y supuestamente por eso me echaron. Ahora, si también echaron a otras 14 personas como me enteré puede que haya más de un motivo.
El Simon Mazzet dijo... Pato debes volver a lo mejor que haces... radio.
Me frustraría un poco pensar que lo único que sé hacer es radio... quiero más que nunca hacer otras cosas, pero no sé qué... hablo hartas huevadas en realidad...
NachoMan dijo... Fuerza Pato. Se le estima aunque uno valga callampa y no nos conozcamos.
Por favor no se coloque así... podremos no conocernos pero usted no sabe lo bien que me hace hablar de esto abiertamente y que otros desinteresadamente me den su opinión. Todo eso me hace ser mejor persona.
droopyx dijo... Sólo me keda mandarle buena vibra, animo y akompañese de su familia.yo en estos momentos estoy en similares circuntacias ke ud, ( mi hija nacio hace cuatro dias atras es mas linda )estoy cesante y mi familia me ha matenido el animo a flote...
Amigo Droopyx, mucha fuerza. Es cierto, los que están cerca de uno hacen que uno sobrelleve mejor las dificultades. Cito a Elastigirl en la película de Pixar Los Increíbles: "Si no estás solo en esto, no tienes para qué ser tan fuerte".
andrew ian chernin dijo... Cuevas, entiéndelo...Debemos apropiarnos del mundo.
Chernin: no aspiro a tanto... simplemente quiero hacer lo que yo quiera... ¿es mucho pedir?
Harry dijo... Que dificil... que decir. Creo que aconsejarte que hacer es complicado, pues al final todo depende del vil mercado y por ende de las ofertas que aparezcan. A lo mejor es una señal..., a lo mejor debes crearte tu propia oferta.
No creas que no lo he pensado. Me dan vueltas mil ideas en la cabeza. Cito a Jack Torrance en El Resplandor: "Muchas ideas, pero ninguna buena"
Carla dijo... Pato, no me conoces ni en bajada, pero igual yo te agradezco las muchas veces que me hiciste reir cuando iba al colegio, hace ya miiiiiiil años. A veces eras lo bueno del día.
Tu comentario también ha sido algo más que lo bueno del día, querida.
queeee??? dijo... Dios tiene extrañas maneras de hacer regalos, pienselo grande Cuevas!
Estoy completamente de acuerdo.
nortoncillo dijo... ademas en el peor de los casos, la opinologia siempre le dara de comer... jajajajaja
Créeme que esa es, sin lugar a dudas, la última opción.
Un nuevo día dijo... el otro dia viendo un dvd de los chancho escuche lo que juro que es tu voz animando a la comunidad marrana a gritar un viva chile. es eso verdad???
Ese día que los Chancho grabaron el dvd en el Víctor Jara estaban complicados porque el tipo que grababa el sistema de audio necesitaba aplausos adicionales. El manager de los Chancho me pidió que saliera al público a pedir esos aplausos. Estaban todos enardecidos. Expliqué técnicamente por qué se necesitaban esos aplausos y, para mi sorpresa, todos aplaudieron lo que se necesitaba. Mi voz se siente en el ceachei de inicio de ese dvd. Inolvidable por eso y por otras cosas que ocurrieron tras bambalinas y que pocos saben.
(Este post es con saludos especiales a mi amigo Galucha, a quien le agradeceré personalmente sus palabras)
sábado, junio 30, 2007
Lo que dura un peo en un canasto
Me despidieron.
Debería tener el cuero duro pues ya son dos veces en menos de un año, en circunstancias extrañas, con motivos poco claros, con errores personales, pero también con contextos que piden cabezas en vez de explicaciones.
Pues bien, Vía X ya es pasado. Y de mi experiencia de seis meses concluyo un montón de cosas que me gustaría comentar acá, ahora que este blog se reinaugura con bríos.
La gente de Vía X es increíble. Son un grupo de gente maravillosa en su mayoría, apresados por una cultura de trabajo extraña, que los condena a ser imprescindibles. Es un lugar mal organizado, con cercos familiares difíciles de romper. La gente dentro de Via X le tiene miedo a las decisiones que vienen de arriba. Y ellos se malacostumbran. En estos momentos, por ejemplo, si ciertas personas se enfermaran o faltaran, hay programas que no podrían salir al aire.
Para qué seguir...
En ese contexto fui contratado para hacer un reordenamiento creativo y de contenidos que fui incapaz de realizar. Me concentré en hacer un trabajo de hormiga, detallado y no hice lo que me pidieron que hiciera: campaña de marca, redefinición de la música, nuevos programas. Yo sabía que lo único que debía suceder cuando llegué era que Copano tenía que estar al aire. Cuanto antes.
Intenté que el equipo que él traía, cuatro personas aparte de él, se pudiera integrar al canal para lograr para una especie de noticiario que agarraba para el hueveo a todo el mundo. La idea era buena, pero su producción demandaba mucho. No pude convencer a la gente del canal que el equipo que traía Copano era bueno para esa u otra idea. Aún así, logré hilvanar varias ideas que andaban dando vueltas y apareció CANAL COPANO, que es un batatazo, con todos los errores que pueda tener.
Pero en seis meses, en rigor, no me apropié del canal como se esperaba y me pegaron la patada en la raja correspondiente. Inexperiencia, problema de personalidad, falta de creatividad... no sé... todos esos conceptos me dan en la cabeza. Que me echen tan seguido de dos lugares y que haya sensaciones similares a la hora de llevar a cabo las tareas que no se quieren es algo que me aterra. El problema podría ser yo, claramente. Luego, algunas personas del canal se apresuran para comentarme que es lamentable mi partida, que me hicieron la cama, que este canal es así siempre, que les da miedo que gente buena se venga a trabajar acá. En fin. Yo no me meto en esas teorías porque si no andaría enfermo por la vida odiando a todo el mundo.
¿Será que uno es bueno para una sola cosa en la vida? ¿Que es imposible que cambies de giro? ¿Que si te acostumbras a una cultura de trabajo es imposible irse a otra?
Uno como profesional debiese ser dúctil y anticipar conflictos y escenarios. Sé que es como sentirse como el Matigol con la pólvora mojada. Te contratan para fabricar goles, y al final sólo paseas la pelota por el área.
La tele tiene lindas cosas. La pega es compleja, pero a veces es apasionante. Y concentrarme en pensar que esa empresa en particular es una casa de puta, que sí que lo es, me parece algo mediocre de mi parte.
En todo orden de cosas uno debe morir con las botas puestas como dicen.
Me impresiono de mí mismo y de lo que he escrito. Debe ser porque me he vuelto experto en ser cesante y en que me echen. Aunque, citando a mi madre, que trabaja en recursos humanos "nunca te viene bien que te echen, siempre es un mal momento, y uno tiene que ir con lo que sabe para adelante, no concentrarse en lo que te hiere".
Tengo terror del futuro. Ayer mi hija me dijo: "¿Cómo está tu pega papá?"
"No tengo pega, hija", le respondí.
"¿No tienes pega? ¿Por qué?"
"Porque me echaron".
"Consigue otra pega, papá, ahora" (No tiene 3 años todavía)
"Haré lo posible, hija"
No está de sobra agradecer a algunas personas con las cuales estreché lazos muy fuertes en estos seis meses: Vero Calabi, Conty, Truman, Camilo Becerra, Javier y a todos los niños de gráfica, Marcela González, Gaba Urrejola, Pablo Erazo, Felipe Parra, Juan Pacheco, Nicolás López, Rubén ProTools, Raúl Madrid, Cristián López, Gonzalo Frías, Mariola Rojas, Roberto Muñoz, Nacho Franzani, Felipe Gajardo, Javiera May, a los nuevos SCA...
Agradecimientos especiales para Nicolás Copano, un gran amigo que me ha visto dos veces ya que me echan. Pero es cábala porque cuando yo me voy a él le va mejor aún.
Un abrazo de apoyo para Gonzalo Tapia: eres talentoso y tienes empuje. Enséñales tú lo que sabes hacer en tele.
Humberto Sichel: eres uno de mis buenos amigos, de esos que quedan pocos.
Y a mi mujer: perdóname por hacerte pasar por esto en tan poco tiempo.
Y bueno, este lunes, pariodando a esa película española que protagoniza Bardem, es lunes al sol...
jueves, junio 28, 2007
Por qué no ire a Soda Stereo (una historia casi ochentera)
“Oye Calderón, ¿cachaste que se separó Van Halen pero que tienen vocalista nuevo?”
“Pero Cuevas, me extraña, hace meses que circula Why can’t this be love… la canción con el vocalista nuevo… Sammy Hagar se llama él”.
“Puta, no lo sabía…”
“Fome en todo caso… yo estoy escuchando Soda Stereo”.
Yo nunca había escuchado hablar de Soda Stereo. Me pareció que el nombre era una broma. Supe que eran argentinos y que vendrían a hacer playback al programa estelar de canal 13 que se llamaba Martes 13.
“Velo Cuevas… estos tipos son grossos”.
Y claro, en la tele de 14 pulgadas de mi casa vi esa noche a Soda Stereo, los nuevos chicos de moda, con pelos llenos de laca, maquillaje, y ropas brillantes. Yo pensaba que eran un trío de maricas. Calderón al otro día me dijo:
“A vos te gustan esas bandas de heavy metal que parecen colisones”.
Tenía razón.
La siguiente fiesta de mi colegio significó escuchar varios temas de Soda. Todos las cantaban, yo con cuea me sabía los coros. “Maldita sea, por qué siempre llego tarde”, me decía. Pero claro, me vacilaba todas las noches a John Carpenter con la música de la película Halloween. Escribía historias que después rompía. En fin. Nada encajaba muy bien.
Pero la música siempre consigue chicas. Por ejemplo. Me gustaba LIVE TO TELL de MADONNA. Y yo me di la paja de traducirla y colocarla en el diario mural. Una chica del curso que yo jamás pesqué me pidió la traducción. Yo acepté… pero jamás pasó nada. Ahí quedó.
Tiempo después tuve una polola. Estaba cierto que no íbamos a durar mucho pero hubo un día en que me amó y fue el día que le regalé el primer disco de SODA STEREO en formato casette, el homónimo, el de JET SET y TRATAME SUAVEMENTE. Ya era la época de NADA PERSONAL pero yo siempre me desfasaba. En este caso ella no tenía el primero y fui el rey.
Terminamos a la semana.
Después, una radio llamada Galaxia comenzó a programar a destajo música en español, especialmente rock latinoamericano. SODA STEREO y LOS PRISIONEROS sonaban muchísimo. La gente los dedicaba y los pedía. Yo jamás me atreví a llamar a una radio, pero consumía ya más radio que cualquiera de mi edad. Me perdía carretes y todo. Me comencé a poner al día.
Así, para cuando salió el disco SIGNOS, dominaba gran parte de la discografía de SODA, conocía las populares versiones de 12 pulgadas que se pasaban en las fiestas y era capaz de mantener conversaciones sobre cómo el estilo del trío argentino había evolucionado.
Casi me agarré a una mina bailando EL RITO. Pero no alcancé.
En la universidad, Alfredo Lewin, que estaba en mi carrera pero un año arriba, rayaba con LA CIUDAD DE LA FURIA. Decía entonces que lo único que no era HEAVY METAL que le gustaba era SODA. Yo me hice una copia del casette que él tenía y hubo un tiempo que rayé con ese disco.
Cuando salió CANCION ANIMAL la cosa cambió drásticamente. Podría decirse que, por primera vez, SODA STEREO llenó completamente mi gusto. EN EL SEPTIMO DIA y HOMBRE AL AGUA eran mis favoritas.
SODA ya era demasiada fama y fortuna en toda LATINOAMERICA. Yo empezaba a estudiar periodismo, y solíamos tener coloquios sobre la lírica en CERATI, cuestión absurda pues CERATI no dice nada en las letras. De hecho, un frío día de invierno sosteníamos una discusión al respecto. Una chica que no nos conocía, mechona, se da vuelta y nos habla: “Mira, SODA la lleva. Es más, ¿quién podría hacer un disco de remezclas de algo en vivo?”.
Esa chica era RITA COX, quien en ese minuto, obvio que hay que decirlo, era la mina más rica de la universidad.
Bueno, la mina más rica, después de decir eso, nos pasa el REXMIX, el disco de remezcla en vivo de SODA STEREO que traía un tema freak que apenas se conoció llamado NO NECESITO VERTE. Y lo prestó así nada más, solo porque parece que conocíamos mucho de SODA.
A estas alturas la reflexión era no solo obligatoria sino que casi obvia: “Si uno consigue la atención de las chicas así… imagínate lo fácil que es para Cerati”.
Cuando apareció DYNAMO, muchos rayamos. Lo encontramos la cagada. Se nos pasó la mano. Yo a estas alturas pienso que es un disco deslucido y carente de inspiración. Una mala imitación de PRIMAL SCREAM.
Volvieron en esa época a tocar en el ya decadente estelar MARTES 13 a hacer PRIMAVERA CERO. Luego tocaron en el COURT CENTRAL y yo, el mismo día, estaba en BARILOCHE de vacaciones.
De ahí en adelante, cuando aparece SUEÑO STEREO ya trabajaba en radio, por lo que mi encuentro con ese material fue desde otro punto de vista. Me pareció bueno pero mantuve distancia. CERATI comparaba el disco con REVOLVER de los BEATLES… qué se podía esperar de un argentino con éxito. Se casaba luego con una chilena y la fantasía de las groupies locales casi se hacía realidad.
Cuando SODA se separa, yo seguía vinculado a la radio. Fueron los años en que el trío desapareció y que apenas escuchabas NADA PERSONAL o TE HACEN FALTA VITAMINAS en los matrimonios.
Para EL ULTIMO CONCIERTO, fui y lo pasé ahí no más. Me aburrí su resto.
Después de AMOR AMARILLO, el primer disco solista de CERATI, mi relación con SODA evolucionó hacia otros ámbitos. Unos años después, gracias a una periodista amiga, trabajé para YEYEYE.COM haciendo comentarios de películas chilenas. Mi jefe era CHARLY ALBERTI.
Pasó el tiempo y por ROCK & POP viajé a MIAMI a los premios MTV latinoamericanos. En una conferencia de prensa, fui el periodista que más preguntas le hizo a CERATI y eso me valió la simpatía de la gente de radio 100 de ARGENTINA, con quienes carretié varias jornadas en ese viaje. Memorable.
Este año estuve con ZETA BOSIO a propósito de que se viene la segunda temporada del programa ROCK ROAD de VIA X. Más que todo conversé con su manager, muy pelotudo como todo manager argentino. ZETA un gran tipo.
A estas alturas del semestre, junio de 2007, mis alumnos de la universidad, que tienen en promedio 22 años, tienen que hacer programas de radio de una hora de duración: en un 75 por ciento de ellos se habla o se manifiesta abiertamente un interés por SODA y su regreso. Es más, uno de esos programas fue un subjetivísimo especial del trío. Mis alumnos, que tienen casi 20 años menos que yo, siguen interesados en su gran mayoría en ver a SODA en vivo. No lo entiendo.
Y bueno, al enumerar todo lo anterior, es imaginable captar por qué no iré a SODA STEREO, a menos que la pega me lo convierta en obligación. Con todo esto, en octubre hay muchas otras cosas más interesantes. Demasiado SODA en mi vida. Demasiado pasado de moda. Demasiado etapa superada.
¿Qué le sucede a usted?
martes, junio 19, 2007
La muerta
Décadas y décadas atrás, siendo muy joven y viviendo su vida con muchas tías y mujeres mayores (el matriarcado en Chile es más común de lo que uno pueda imaginar), mi abuela, entonces una jovencita de pelo rubio recogido en una larga trenza, presenció la muerte de una tía muy vieja a la que quería mucho. Esta tía llevaba un largo tiempo de agonía, pero aún así provocó un profundo dolor y varios ataques de histeria simultáneos en ese momento en la casa.
Luego de sucesivos ataques de nervio, dentro de los cuales mi abuela se contagió más por desesperación que por dolor, aconteció asumir que a la muerta había que vestirla y arreglarla para velarla, a la antigua, en la misma casa (esto también se sigue haciendo mucho en este país).
En la escala jerárquica mi abuela venía por edad y formación mucho después de otras personas de la casa que podían haber asumido esta cruel tarea de desnudar a una vieja recién muerta y vestirla y maquillarla para dejarla impecable en este también cruel evento social llamado velatorio. Pero muchas de las tías, primas mayores y otras personas de la casa estaban demasiado afectadas para la tarea.
Y bueno, allí Blanca tuvo que crecer abruptamente, e hizo de tripas corazón: se encargaría ella del cacho.
Luego de una prolongada discusión sobre qué ponerle a la muerta, Blanca miró con cierto nervio el cuerpo de la tía y le tomó las manos. La frialdad de los muertos, cómo explicarlo, es distinto de tener las manos heladas por el frío. Se trata de una frialdad cercana a la porcelana, pero blanda como el cuero de un chaquetón expuesto al invierno.
La muerta vestía solo el camisón de dormir. Para desnudarla, Blanca se atrevió a pasar las manos por detrás del torso recostado del cuerpo e intentó levantarla y sentarla, pues intuía que así sería todo más fácil. Y bien pues, mala suerte de por medio, casualidad o lo que quiera que sea que es la ironía de la vida frente a la muerte, en el momento en que la cabeza de la muerta cae sobre los hombros de mi abuela Blanca, los aires de su caja torácica fueron oprimidos hacia el exterior con una fuerza que nadie esperaba. Y como resultado de esto la muerta se quejó. Su voz gutural, el aire fétido en sus pulmones, y ese grito en un tono seco y grave, como el de los fantasmas de las historias que cuentan las abuelas, inundaron la fría pieza donde se encontraba. Mi abuela Blanca sintió que la muerta se le quejaba al oído mientras la sujetaba.
Horas después, con ataque de nervios, sujetada por dos de sus tías, Blanca recibía la explicación racional de un médico que le explicó esto y otros detalles crueles como los relativos a las flatulencias y gases estomacales.
Cuando uno recuerda que siempre le dicen que no juegue con la memoria de los muertos me imagino que es por estos motivos.
¿Qué piensa usted?
jueves, junio 07, 2007
Venganza
A los 16 tenía una guitarra de palo. La tocaba ahí no más (hasta hoy, toco guitarra, pero ahí no más). Un día un compañero de colegio vino a hacer un trabajo a mi casa y me la pidió prestada. Intepretó una canción de Milanés creo y quedé tan impactado de la facilidad con que lo hacía que no fui capaz de decirle que no. Días más, días menos, la guitarra nunca volvió. Se la pedí de vuelta de buenas maneras. Pero el hijo de puta era cuentero, bolsero, ladrón encubierto y además soplón. Eludió hábilmente mis predecibles tretas. No hice tampoco un esfuerzo sustantivo para recuperar la guitarra porque me parecía que tan solo pedirla era suficiente. Pero hay en este planeta una cantidad importante de inescrupulosos que roban, se arrancan, y después andan por la vida sonriendo.
Yo soy huevón. Si me pelo algo se me nota en la cara de inmediato.
Como es de esperar la guitarra jamás volvió y el hijo de puta la debe tener hasta hoy y debe haberle dado, ciertamente, un mejor uso que yo. Pero era mía.
Cuando estuve a un paso de que me echaran del colegio en cuarto medio este mismo hijo de puta fue el que dio mi nombre para encontrar los culpables de una revista clandestina de profundo contenido que hacíamos en esos días. Soplón, marica, el concha grande de su madre.
Tontamente, me armé el dicho en la cabeza, ese de que siempre que le haces algo a alguien puede venir un día, más tarde que temprano, en que puedas llevar a cabo tu venganza. Pero ese día lo estoy esperando aún.
Hace dos semanas, un maestro que estaba encargado de remodelar la casa que me compré se fue, luego de que le pagué una suma estratosférica de dinero. Pero no lo administró bien. Se pajeó. Y se quedó sin ni uno a medio caminó. Y pidió más. Y yo le dije que había cambiado las reglas del juego. Y estuvo las dos últimas semanas sin trabajar gran cosa, planificando arrancarse en el momnto en que yo no podía estar en el lugar. Y se fue.
Alcancé a gritarle por el teléfono una sarta de puteadas como nunca se las había dicho a nadie. A gritos le dije que se había escondido como una rata y que no había sido capaz de decirme esto en la cara las decenas de veces que yo lo puse sobre aviso de que la plata se acabaría si yo le seguía pagando a ese ritmo. Pero él mantuvo silencio. Y se fue.
En medio de esa casa a medio construir, sin destino fijo, pensando que además se habían llevado mis ahorros de un buen tiempo, pensé que podría vengarme. Perseguirlo, amenazarlo, golpearlo, hacerle pedazos su casa, su auto, enviarle mensajes a la familia (hasta se agarró a la nana de mi mamá y dejaba botada la pega), o derechamente ir a pedirle la plata de una manera poco amable (se me ocurrieron varias).
Pero esto ocurrió hace más de una semana. Incluso tengo escrito un gran post con detalles más reveladores que los que he puesto en estas líneas y supuestamente iba a terminar todo diciendo el nombre, y dando su teléfono para que mis amigos lectores le enviasen una sarta de mensajes con los epítetos y ofensas que fueran más de vuestro agrado.
Aún así, escribí esto otro que estan leyendo y el sabor de la derrota me embarga. No saco nada, no gano nada, no progresaré nada si lo persigo. Una mezcla confusa me hace tener que retraerme. Me encantaría ser inescrupulosamente vengativo justo ahora. Pero este concha grande de su madre se salvó.
