martes, febrero 06, 2007

Visita a los estudios de Rock & Pop


En la fotografía adjunta podéis ver a las siguientes personas: Nicolás Copano, conductor de "El Mañanero", Sergio Lagos, el que viste y calza y Mane Campos.

No es una foto del pasado glorioso de la radio. No es una foto de nuestros mejores momentos. Odio la sensación del tiempo pasado mejor que el de ahora.

Esta foto la sacamos la semana pasada.

Sergio Lagos, embarcado hace más de un año con la idea de hacer un disco me interpretó en guitarra de palo una vez en su casa una serie de canciones que había compuesto en su período de mayor intimidad. Ustedes tienen que entender que un tipo con ese nivel de exposición puede fácilmente volverse loco si no descomprime su espíritu con alguna actividad. Yo a Sergio siempre lo he visto como un tipo inquieto y si hay algo que lo distingue del resto de los mortales es que jamás le ha hecho asco a la pega. Se mete en sus asuntos profundamente, no deja nada al azar, no deja que nadie tome decisiones por él.

Y bueno, el momento de hacer el disco llegó en un momento interesante, un poco antes de que él sea nuevamente animador del Festival de Viña. Me enteré que estrenaría su nueva canción, Telephone, en el programa de Copano.

Copano, por su parte, un experto en mediatización, me llama por teléfono y me sugiere lo siguiente: "Hueón, imagínate a los tres conductores de la mañana de la Rock & Pop nuevamente ahí en un programa". Yo le dije que estaba loco, que no podía ser, que esos días ya estaban atrás, que había que madurar, que había que superar etapas.

Así que finalmente fui.

Después de unos meses de mi salida tan amarga, después de saberme un histórico que salió para no volver, me encontraba de nuevo, a las 10 AM junto con mis ex compañeros, junto a un grupo de personas que labora allí que yo no conozco y junto a Sergio y a Nicolás, abriendo el programa y hablando como en el pasado.
Uno piensa que estas cosas son episodios que no tienen tanta importancia pero cuando comienzan a estallar los teléfonos, cuando uno escucha a Sergio con su estilo tan particular de locución, cuando escuchas a Copano robarse la película y uno se escucha a sí mismo y funciona, es porque esa radio fue la casa de uno. Y en la casa de uno siempre se puede volver. Siempre.
No me esperé jamás haber sentido esa alegría de estar ahí, de saludar a tantos amigos, de escuchar a la gente y de leer mails.
Absolutamente inesperado.
Todo lo anterior indica, por cierto, que mi salida de la radio fue algo absolutamente necesario y bueno. Cuando hay cariño de vuelta es porque las cosas salieron bien. Lo más notable, hablando mucho más en serio, es que cualquier día de estos puedo regresar para estar con mis amigos. Con mi familia.
Es como en el canto de estadio: "Lo llevo dentro".

jueves, enero 18, 2007

Si vamos a seguir... ¿en qué condiciones?

Hace algunos días les contaba mi intención de cerrar este espacio. Incluso me despedí. No he vuelto porque me hayan echado antes de mi primera semana en Via X. No, señor... todavía no me echan. El punto es que se vino de pronto encima, al menos por un tiempo, el sinsentido del título de este blog. Al no ser cesante, qué interés puede tener seguir escribiendo y respecto de qué.

Leí sus últimos posteos y no tengo más que palabras de agradecimiento por sus deseos de suerte.

Y todo esto tiene que ver con aquellos que sugieren que siga.

Entonces, como lo he hecho otras veces, quiero preguntarles a cada uno de mis amigos: ¿cómo debe continuar el blog y qué queréis leer en este espacio? Ojalá encontremos algo fructífero. A mí no se me ocurre. De partida, no puedo contar los entretelones de mi función en el canal porque pertenece al ámbito de la confidencialidad. Entonces, me entrampé.

Agradezco desde ya sus siempre importantes mensajes.

Afectuosamente,

CUEVAS

sábado, enero 13, 2007

Ya no soy cesante

Conseguí pega, muchachos. Me voy a la tele. Y lo que me sucede es algo muy similar a lo que viví en mis primeros días de radio, cuando no tenía idea de nada y llegué a hacer de todo. Acá es un poco parecido porque me voy a un lugar que entiendo desde mi posición de telespectador. Pero no sé del fierro de tele. No sé cómo se hace ni cuánto se demora uno en hacerlo.

Las cosas se fueron delineando de manera curiosa, a la vez que cruel y afortunada. Primero porque vi con algo de estupor como mis días de radio se terminaban sin remedio. No coincidí nunca con ningún poryecto, rechacé ofertas por inconveniencia y no me pescaron donde sí quise ir. La vida del cesante es un poco eso. Echar los dados a la mesa y desear un mundo conveniente. Pero nunca es como uno quiere.

Paralelamente, no sé si quería volver a la radio. Si automáticamente las cosas hubiesen sido así tal vez ni siquiera me lo hubiese preguntado. Pero cuando me percaté que era más probable no hacerlo, al menos no inmediatamente, también caí en cuenta que era mejor cuestionárselo todo en este minuto, y proceder hacia otros mundos. Darse cuenta, por ejemplo, que el mundo de la radio o el mundo donde uno ha crecido en definitiva, no lo es todo. Que existe algo allá afuera, y que hay cosas que uno siempre puede aprender y cosas que sabes que puedes aplicar.

Así, Cuevas se va a la tele.

Las condiciones son buenas pero me asustan. Estoy a prueba los primeros tres meses, como corresponde en toda pega. La mejor parte, la parte que más me satisface, es que me dejan manejar mis horarios, para poder seguir haciendo clases en la universidad, dirigiendo tesis de pregrado y tengo la opción de poder hacer radio si existe una posibilidad.

Hoy me compré un cuaderno donde trabajaré mis ideas, donde diagnosticaré con fechas y plazos y donde me haré dibujitos sobre cómo entiendo el medio.

Mi primera reunión de trabajo es el lunes en la mañana. Me presentarán al equipo entero y ya tengo alguna noción de cuáles son los primeros objetivos específicos de mi labor, que tiene que ver con asesorías creativas, coaching estratégico y edición de contenidos en ciertos programas.

Ahora, cómo se traduce eso en pega, no tengo pico idea.

Mis sensaciones inmediatas son ansiedad, una pizca de miedo y en gran parte satisfacción. Nunca quise ponerme plazos. Nunca quise pensar que llegada cierta fecha estaría en problemas. Pero también siento que si esto no funciona, si yo no funciono, voy a estar en serios aprietos. está bien, me concientizo para no pensar esa posibilidad pues lo único cierto es que ya firmé un contrato y no hay vuelta atrás.

No sé que hacer con este espacio. Podría rebautizarlo y contar aspectos atroz de aburridos de mi vida personal. Pero me temo que con lo que se me viene en pega, no tendré tiempo.

Entonces, mirando las cosas más en su cruda realidad, les cuento que estaré concentrado lo más posible en mi nueva vida, que trataré de dar lo mejor de mí para que funcione y espero poder llegar a fines de este año satisfecho de este nuevo camino.

Via X es un canal que siempre me provocó simpatía. Me parecía atrevido a veces y desde hace un tiempo que lo sigo periódicamente. Pienso en sus talentos y en su mirada y me siento nuevamente un privilegiado, un hueón con mucha cuea.

¿Y la radio?

No sé. Por ahora no la extraño. Pero siendo un animal de esa escuela, es probable que pronto esté de vuelta, ojalá como siempre me gustó, en un programa de primera mañana, de esos que comienzan a las 6 y media o 7 de la mañana. Ese es mi mejor horario.

Suerte a todos en sus vidas. Cuídense. Y nos veremos (o escucharemos) pronto.

Adiós.

CUEVAS

PD: ¡¡¡Vean VIA X!!!

viernes, enero 05, 2007

Keep your friends close and your enemies closer

Sentado en una banca justo abajo de las torres de Carlos Antúnez, uno se percata de que hay otros cesantes alrededor. Tienen una actitud distinta al del resto de los mortales. De partida, no están apurados, aunque simultáneamente ostentan la cara de la desesperación en mayor o menor medida. Proyectan la vista hacia el horizonte, un poco imaginando hasta cuándo dura la tregua, hasta cuándo echando los huesos, mientras los otros seres humanos, los que hacen magia para poder salir un minuto de sus pegas de mierda y mal pagadas a sus trámites varios, pasan apuradísimos enfrente.

Suena el teléfono.

Me llama una persona de la cual no tengo buenos recuerdos. Es más, si soy algo más sincero, diría que esta persona en cuestión me cae como la callampa. Es cierto, uno no es el buen samaritano que debería ser. Por estilo, pensamientos, actitudes, o por química simple, hay gente que sencillamente no tolero. En un ambiente de trabajo, sabemos identificar claramente a aquellos que nos desagradan e intentamos por todos los medios de no relacionarnos, incluso con el riesgo explícito de impedir nuestro desarrollo profesional.

Pues bien, este que me cae como la callampa me llamó porque me había recomendado para una pega. No tenía por qué hacerlo. Quizás tampoco yo le caía tan bien. Nunca tuvimos confianza ni una relación de trabajo tan cercana. Pero se acordó. Quedé un poco intimidado por su llamada.

Al rato, me llamó la persona a la cual este tipo que me cae como la callampa me había recomendado. Más metido quedé.

Entonces recordé "El Padrino II". Michael Corleone, explicando su filosofía de vida dice lo siguiente: "Hay muchas cosas que mi padre me enseñó en esta habitación. Me enseñó: mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos".

sábado, diciembre 30, 2006

Obsesión ochentera

La lista de obligaciones del cesante jamás terminan. Una y otra vez aparecen grandes cachos que finalmente redundan en trámites adicionales y ya que estamos desocupados lo mejor es enfrentarlos, como para dejar el 2007 dispuesto a la mayor cantidad de tiempo y oportunidades. No soy pesimista como pueden ver. Espero del 2007 algún tipo de certeza. Mejor cambiar el folio de un año a otro, limpiar los papeles, o como ya se ha dicho incansablemente, cambiar la piel.

Bueno, me salí del tema. El punto es que el trámite me llevó al centro.

28 de diciembre, mediodía Paseo Ahumada. Hace algún tiempo, no sé si en la administración de
Lavín o en la de Alcaíno, colocaron cajas de sonido para ambientar las caminatas de los que se mueven por allí. Es decir, suena música ambiental en la calle a un volumen moderado.

En Estado casi al llegar a la Plaza de Armas, en la vereda de las joyerías, suena una versión en zampoña del empalagoso Take my breath away de los one-hit-wonder Berlin, parte de la banda sonora de la odiosa Top Gun, la película más arrendada por las clases populares chilenas, en versión zampoña. Caigo en que el tema tiene más de 25 años de antigüedad.

Burger King de calle Estado, minutos después. Comienza a sonar la insorpotable Through the barricades de los innecesarios Spandau Ballet. Versión original. Antigüedad: más de 20 años.

Huérfanos, frente al Bar Nacional 2. Se siente una versión en guitarrita clásica de One more night, del más que recurrente y vastamente obsoleto Phil Collins. Sin comentarios.

A esas alturas, comienzo a acordarme que durante la administración Lagos hubo una ley promulgada, casi estoy seguro de eso, que se refería a la música que se emite en lugares públicos y que ahì se indicaba que la música en cuestión debía ser chilena. Entiéndanme que yo jamás he sido fanático de la música chilena, salvo honrosas excepciones. Odiaría tener que mamarme a los Difuntos Correa cada vez que voy al centro. Pero esto que me ocurrió un día de los inocentes en el centro, escuchando sólo música fácil de los 80, me hizo entrar en la más completa de las dudas.

¿No era que había que promulgar música chilena en el espacio público? ¿O eso se refiere sólo a los actos públicos? Si alguien puede dejarme una aclaración estaré agradecido.

Por mí, y por todos aquellos que circulan en el centro sin que les importe tengo la sensación de que someterse a música de los 80 con tanta insistencia no puede hacer bien para el espíritu. Y quiero recalcar cierta música anglo de los 80. La fácil, la inmediata, la de las radios envasadas que eran inocuas a un período triste de este país.

Ok, tampoco quiero escuchar a los Mox. Pero si hay música ambiente por las calles deberíamos hacer un esfuerzo para escuchar de todo.

Perdonen la reflexión. Deformación profesional.

viernes, diciembre 22, 2006

Feliz Navidad

Feliz Navidad a todos los que leen estas páginas, amigos que circunstancialmente he conocido por una pega que ya no ostento. Que estén ojalá cerca de quienes más quieren y que reciban al menos un regalo que les provoque una sonrisa. Que disfruten el descanso del fin de semana y que les venga bien celebrar con otros.

Ahora que se acaba el año es como obvio qué es lo que deseo para el 2007, que no sé cómo viene. La verdad, no odio el 2006, aunque me pasaron cosas muchos peores que haberme quedado sin pega, malos ratos especialmente. Por ahí escuché que era un año de cambios... si hasta Pinochet se murió... Uno no está acostumbrado a eso. Digamos simplemente que los cambios arruinaron algunos planes que tenía. Pero habiéndolos pasado confieso que prefiero mil veces estar como estoy ahora que como estaba antes.

Felicidades a todos.

PD: Mi aparición en Piel de Jaguar de TVN es una casualidad odiosa. En Los Bunkers la semana pasada me encontré con el realizador del documental que me dijo que íbamos al aire el martes. Yo ni siquiera me acordaba que lo habíamos filmado. Verme fue regresar a una época que me provoca nostalgia pero que no añoro en absoluto... ah, y por esas cosas no se paga.

jueves, diciembre 21, 2006

¿Autogestión?

Esta semana aprendí a hacer pizzas. No uso levadura, ni harina con polvos de hornear. Me gustan de masa delgada y bien galletosas en los extremos, como las pizzas a la piedra de verdad, no las del sistema delivery. Intento equilibrar los ingredientes. No abuso con raciones dobles de queso, salsas ni algún ingrediente. Harina, sal, aceite de oliva, agua tibia. Masa. Masa hasta ablandar. Estirar. Estirar bien en una bandeja de horno untada también en aceite de oliva. Impregnar con salsa de tomates común o hacer una con tomates pequeños molidos. Aceitunas verdes sajadas sin cuesco. Carne molida que sobró del asado del domingo. Queso. 25 minutos de horno a 250 grados. Cuando la saqué lamenté no haber tenido a mano una cámara para fotografiarla y mostrarla en este blog. Estaba para la foto. Los comentarios de los comensales invitados fueron, debo decir orgullosamente, positivos.

Repetí la experiencia y quedó mejor.

Con la sierra caladora que me compré hace un año o más y que usé contadas veces sólo para cortar un mueble que desde una pieza a otra no me cupo, armé un bastidor para una pintura que me compré en mis vacaciones. Un amigo había hecho eso con otra pintura de mi casa y su trabajo había sido sencillo y durable (él pinta también por lo que sabe hacer esa pega). Con el tiempo algo más que de sobra, el cesante que suscribe realizó un cuidadoso trabajo. Primero midiendo la pintura en cuestión, la que traje enrollada desde su origen. Oleo sobre tela. Medí la pintura en el suelo. Calculé cuán ancho podía ser la madera del bastidor. Diseñé que tuviese un listón adicional al medio para que no se deformase. Y compré la madera dimensionada algo más larga de lo que correspondía para medirla en la pintura misma. Con la sierra fui capaz de realizar cortes en 45 grados para montar las esquinas y use los triangulitos que sobraron para reforzar los ángulos rectos interiores. Con paciencia hice un corte matemático para el listón central. Pegué cada esquina del bastidor con cola fría, una a la vez por intervalos de 25 minutos, para que secasen bien. Los reforcé con una engrapadora. Quedó muy firme. Finalmente, engrapé el óleo al bastidor y luego de amarrarle un alambrito atrás colgué la pintura en uno de los muros del living. Impecable.

Me imagino que suena algo obvio eso de que durante los días de cesantía uno se pone a pensar qué tanto puede costar pegarse el salto con una microempresa de algo. En el mercado actual tan hambriento de Chile es un riesgo para alabar. Pero creo que lo primero que uno debe tener es una certeza diferenciadora, una singularidad comercializable que permita que durante el primer tiempo a lo mejor las cosas vayan ahí no más, pero que uno resista. Paralelamente, si uno diseña una forma de estar en el boca en boca, o puede tocar la fibra de la singularidad (esta es una pizza pero no cualquier pizza, este es un bastidor pero no cualquier bastidor) el resto viene solito. Y más encima, uno es su propio jefe con todo lo que eso implica.

Por mi forma de ser, es más fácil para mí el sistema del mercenarismo y hacer varias pegas. Después de mis dos experiencias me fijé que son un montón de talentos los que están por desarrollar dentro de un ser humano y que presa de la desesperación cualquiera de ellos podría salir a flote si las otras pegas no van bien o no funcionan.

Qué curioso, esta es la primera vez que pienso en el plazo límite. Supongo que si llega marzo y no pasa nada tendré que pegarme un salto hacia otras aguas.